Redes de solidaridad para superar la emergencia social en Zaragoza

Red apoyo y cuidados Delicias

«Y seguimos intentando vivir – ¿vivir? – amargamente unidos al espacio vital que nos ofrecen». No es casualidad que para describir «El tiempo difícil» el gran poeta y político aragonés José Antonio Labordeta utilizara esas palabras.

En estos últimos meses nos encontramos sumergidos en una situación inesperada para todos, una pandemia mundial que ha golpeado fuerte en una sociedad ya previamente reconstruida tras la crisis del 2008 en base a la precariedad y la falta de oportunidades.

Tras la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo, la situación, ya delicada económica y socialmente de la población, ha sufrido un enorme revés. Ante la incapacidad de respuesta de las instituciones, diferentes organizaciones y voluntarios iniciaban un arduo trabajo para dar respuesta inmediata a las dificultades de los vecinos.

Este es el caso de la ciudad de Zaragoza, una de las grandes urbes del país y en la que se ha implantado de manera contundente ese viejo lema de que «solo el pueblo salva al pueblo».

Actualmente, la capital aragonesa cuenta con más de una decena de redes de apoyo vecinales estructuradas en sus diferentes barrios. Desde La Jota hasta Torrero, hay un sentimiento de solidaridad que se ha implantado de manera improvisada. «Somos un tejido solidario dentro de los barrios que ha partido de cero», comenta Cristina Hoyos, una voluntaria de la red de apoyo vecinal de Las Delicias, el barrio con mayor densidad de población de la ciudad. «Es una situación complicada, pero la red está siendo un descubrimiento de autogobierno, impulsado por la solidaridad de las personas».

Por su parte, Marta Maella colabora como voluntaria en la red de apoyo vecinal del Gancho. Al igual que 4 millones de españoles, según datos del Ministerio de Trabajo, sufre un ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal) y dedica su tiempo a ayudar a su comunidad. «No podía quedarme en casa. Considero que cada uno tenemos que aportar lo que podamos en estos momentos», explica Marta.

«Aunque hay mucho tejido comunitario en el barrio, todo esto se ha impulsado gracias a voluntarios sin signos ni organizaciones detrás, solo colaboramos como vecinas y vecinos», nos comenta Marta. «Por ello iniciamos con un pequeño cartel y buscamos hacer difusión dentro del barrio. Comenzamos recibiendo solicitudes de pequeños gestos, como pasear mascotas de vecinos que no podían salir, pero las demandas fueron creciendo hasta el punto de tener que formarnos para aportar. Desde coordinarnos con el centro de salud del barrio para cubrir algunas atenciones pequeñas de reparto de medicamentos y descongestionar así al personal sanitario, pasando por facilitar el acceso a comida y apoyo escolar a las familias que más lo necesitaban».

Según datos recogidos hasta mediados de mayo por la red de apoyo vecinal de Las Delicias, se han recibido más de 3.600 llamadas, se han atendido a más de 370 familias y se han aportado más de 300 repartos de material escolar y de EPIS (Equipos de protección individual), todo eso en un solo barrio. Según nos indica una de sus voluntarias, Cristina Hoyos, los perfiles de solicitantes de ayuda han ido cambiando con el paso de los días, «al principio nos llegaban solicitudes de ayuda de familias monomarentales, pero ahora los perfiles son enormes, llegando incluso a familias que trabajando bajo recortes no llegan a fin de mes».

La respuesta frente a la pobreza

La pandemia ha disparado los casos de pobreza en Zaragoza. Según datos del ayuntamiento de la ciudad, la solicitud de ayuda urgente desde el inicio del estado de alarma se ha disparado un 203%.

Ante esta situación, las redes de apoyo vecinal han sido un pilar fundamental de resistencia, «mucha gente se ponía en contacto con nosotros después de intentar la vía de los servicios sociales que por desgracia han llevado una labor desoladora», denuncia Maribel Martínez, voluntaria de la red de apoyo del barrio de San José. «Toda esa gente no tenía a donde recurrir y tuvimos que organizarnos de la nada para cubrir esa emergencia».

Todas las redes coinciden en su denuncia en que al inicio del estado de alarma la administración cerrara casi al completo los servicios sociales de la ciudad y dejan claro que no vienen a cubrir lo que la administración debe realizar como derecho fundamental de los ciudadanos. Marta Maella, de la red de apoyo del Gancho, declara que: «Al igual que no cerrarías un hospital, no se deberían cerrar los servicios sociales». Además denuncia que, «debido al cierre de estos servicios básicos se ha dejado tan solo un 20% del personal, muchos de ellos externalizados, y reduciendo las ayudas a tan solo una, que consiste en repartir tarjetas de alimentación, ¿es importante? sí, ¿es lo único que hay que hacer? no, porque de golpe se ha dejado de aportar ayuda directa para hacer frente a pagos de alquiler, acompañamiento psicosocial, seguimiento de casos de vulnerabilidad o pagos de suministros y de transporte».

«Incluso tenemos datos de que un 15% de las familias que hemos atendido han sido derivadas de las mismas instituciones – clama Cristina Hoyos, de la red de Delicias – y hasta el día de hoy siguen mandándoles para que cubramos esa ayuda».

Brecha social y digital

Según el último informe de la organización Save the children, un 40% de niños en riesgo de exclusión social en España no tienen medios para seguir las clases a distancia.

Las redes de apoyo vecinal han observado que esta brecha es enorme dentro de las familias de los barrios populares, dada la situación que empuja a que muchas personas tengan que teletrabajar y a su vez facilitar el acceso a las tareas escolares de sus hijos. Marta Maella, de la red del Gancho, comenta que esto les empujó inmediatamente a actuar, «hay mucha población en este barrio que no cuenta con ordenadores ni internet. Así que surgió un grupo informático dentro de la red dedicado a recoger ordenadores de donaciones, a repararlos y repartirlos en cesión a familias que más los necesitan» – y añade que – «hay empresas que han donado tableta y tarjetas de datos, pero se ha promovido la posibilidad de que los vecinos compartieran el WIFI siguiendo un manual para hacerlo de forma segura, para así fomentar la solidaridad y la unión entre vecinos».

«Muchas familias no tienen los recursos para afrontar la nueva situación de estudios desde casa», explica Maribel Martínez, que además pone énfasis en que la problemática viene de mucho antes, «a veces son situaciones que incluso en un contexto normal son difíciles de solventar, sumándole la situación de estado de alarma y de pandemia, esa vulnerabilidad va en aumento», exclama.

Visión de futuro

Partiendo del carácter solidario y del impulso de aportar a la comunidad, estas redes han nacido para paliar una emergencia de manera directa en los respectivos barrios, pero todas coinciden en que el movimiento no acaba aquí. «Nuestro objetivo ahora no es luchar contra la institución, si no empujar para salir de esta emergencia. Tenemos vocación de futuro y para ello queremos seguir formándonos y fortaleciéndonos, para poder ayudar y responder socialmente», declara Hoyos.

Por su parte, Marta Maella, de la red de apoyo vecinal del Gancho, reconoce: «No somos profesionales, somos personas que también sufrimos nuestras vulnerabilidades, pero intentamos aportar lo que podemos».

Finalizando la cuarentena, muchos de estos voluntarios organizados mayoritariamente por grupos de WhatsApp, desean ponerse cara y seguir implementando este trabajo de solidaridad vecinal. «Con el fin de la cuarentena estamos trabajando en la continuidad del movimiento y poder dar así una respuesta a cualquiera de estas situaciones», declara Maribel Martínez, «esto es un impulso para generar más espacios de vecindad, de apoyo y de cuestionarnos como queremos vivir».

AFCAR MEDIA https://afcarmedia.com/2020/06/08/redes-de-solidaridad-zaragoza/
Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: